Ten cuidado mariposa, que tus alas se pueden marchitar prontamente, y verás que un día, en un tiempo tan efímero como han sido tus falsas ilusiones, ya no podrás volar ni retornar...
Ten cuidado, no sigas empecinada con tus caprichos, porque muy pronto, mucho antes de lo que piensas, se apagarán tus fulgores.
¿Es que ya no les importa el sufrimiento de los padres, el llanto de los abuelos, ni el reclamo insistente de quienes los quieren bien?
No. Prefieren seguir dándole rienda suelta a su descontrol, dándose de cabeza contra los muros extraños e ininteligibles donde pretenden plasmar una razón a lo injustificable...
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